Este artículo podría ser una segunda parte del que escribí la semana pasada. Cuando os hablé de mi libro preferido, me quedé con ganas de haberos dicho algo sobre otra novela del mismo autor que durante un tiempo peleó duramente por ese puesto. Sin embargo, aquel artículo ya me salió demasiado largo --Cardiux me lo dijo a las claras, jeje--, y pensé dejarlo para otro día. El caso es que Corazón tan blanco, un libro de algo así como 300 páginas que se leen en un suspiro, fue un gran descubrimiento para mí. La primera frase ya es preciosa: «No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados».
La historia que cuenta esta novela es la del hijo del hombre que en ese momento quedó viudo. El hombre que enviudó se casó con la hermana de la joven que al comienzo de todo se quita la vida, y de esa segunda boda nació el protagonista. Éste no podría haber vivido si su tía --fue tía suya porque se mató, sin lo que él no hubiera llegado a nacer--, en lugar de suicidarse, hubiese seguido con vida y continuase casada con quien fue su padre.
La novela está situada en la actualidad, y se cuenta en primera persona desde el punto de vista de un hombre cuya forma de llegar al mundo fue tan peculiar. Se ambienta en lugares como La Habana, Nueva York y Madrid. Y un secreto familiar aguarda hacia el final del libro para explicar porqué ocurrió lo que leemos en el prólogo. El título está cogido de una obra de teatro de Shakespeare, Macbeth. En ella, un siervo del rey de Escocia asesina a su señor para proclamarse soberano él mismo. La mujer del vasallo regicida lo ayuda en el crimen. Cuando los remordimientos acosan al asesino, la mujer cómplice le dice: "Yo también tengo las manos tan rojas de sangre como tú, pero me avergonzaría tener un corazón tan blanco".
Por el momento, ya váis bastante servidos de Javier Marías con estos dos títulos. No me queda tiempo para seguir escribiendo, pero enseguida pondré otro artículo sobre algo que hablábamos ayer --la noche del farolazo--, y que tiene que ver con el mejor año de cada uno. El mío ha sido este, y os lo quería explicar más en detalle, como prometí hace tiempo. Es difícil sacar a la luz todo lo que se guarda en mi corazón, pero ojalá me quede lo más cerca posible de conseguirlo. Quiero hablar de lo que habéis supuesto para mí, de los caminos, del porvenir. Calamaro dice en su último disco que el único camino es lo por-venir. Y vosotros sois algo que llegó de esa manera a mi vida, pero que no sois sólo pasado reciente o sólo presente, sino que todavía sois mucho futuro. Sois aún lo por-venir. Por eso, ¡hasta pronto!
Cuidaros



1 Comments:
El leerte se esta convirtiendo en un vicio
9:21 PM
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